En el mundo del marketing, las palabras tienen poder. Sin embargo, no todas las frases sirven para lo mismo. A menudo escuchamos los términos claim y eslogan como si fueran sinónimos, pero confundirlos es un error que puede diluir tu estrategia de comunicación.

Si quieres que tu marca no solo sea recordada, sino que también venda productos específicos con éxito, necesitas entender estas piezas clave del puzzle publicitario.

1. El Eslogan: El ADN de tu marca

El eslogan es la frase que define la esencia, valores y personalidad de una empresa a largo plazo. Es una declaración de intenciones que acompaña al logotipo y que, idealmente, debería durar años.

  • Objetivo: Construir identidad de marca y permanencia en la mente del consumidor.

  • Temporalidad: Permanente.

Ejemplo clásico: > * Nike: «Just do it.» (No habla de una zapatilla concreta, sino de una filosofía de vida).

2. El Claim: El grito de guerra de una campaña

A diferencia del eslogan, el claim está vinculado a una campaña específica o a un producto concreto. Es el mensaje publicitario que resalta un beneficio puntual en un momento determinado.

  • Objetivo: Destacar una ventaja competitiva o incentivar una acción inmediata.

  • Temporalidad: Efímera (dura lo que dure la campaña).

Ejemplo práctico:

  • Si Apple tiene como eslogan «Think Different», un claim para el lanzamiento de un iPhone podría ser: «Pro. Muy pro.»

Comparativa rápida: Diferencias clave

Característica Eslogan Claim
Enfoque Identidad corporativa Producto o campaña
Duración Larga (años) Corta (meses o semanas)
Mensaje Abstracto y emocional Concreto y funcional
Ubicación Junto al logo En anuncios, banners o folletos

Ejemplos para diferenciarlos de un vistazo

Para que no te queden dudas, veamos cómo conviven ambos en grandes marcas:

  1. BMW

    • Eslogan: «¿Te gusta conducir?» (Es su alma).

    • Claim: «El coche eléctrico que no parece un eléctrico» (Para el lanzamiento de un modelo i4).

  2. L’Oréal

    • Eslogan: «Porque tú lo vales» (Atemporal).

    • Claim: «Piel visiblemente más joven en 7 días» (Para una crema específica).

En resumen, mientras que el eslogan es el nombre de la canción que identifica a tu marca, el claim es el estribillo pegadizo de tu último single. Ambos son necesarios: uno te da estabilidad y el otro te da ventas.

A la hora de redactarlos, recuerda: el eslogan debe emocionar, y el claim debe convencer. Si logras dominar esta distinción, tu comunicación será mucho más estratégica y, sobre todo, memorable.

¿Ya tienes claro cuál será el próximo «grito de guerra» para tu producto estrella?