Mapfre renueva su imagen: un rebranding con historia y significado
En enero de 2026, Mapfre presentó una profunda transformación de su identidad visual que marca un antes y un después en la historia de la aseguradora española. Tras casi cuatro décadas con una imagen corporativa estable, la compañía ha decidido evolucionar su marca con una actualización conceptual y gráfica que busca conectar mejor con sus clientes en un mundo cada vez más digital y global.
1. El origen de una marca centenaria
La trayectoria de Mapfre se remonta a 1933, cuando nació como la Mutualidad de Seguros de la Agrupación de Propietarios de Fincas Rústicas de España, con el objetivo de asegurar a trabajadores del campo. Con el paso de las décadas, la compañía fue ampliando su gama de productos y su alcance internacional hasta convertirse en uno de los principales grupos aseguradores del mundo.
Con el tiempo, Mapfre pasó de ser una entidad mutualista enfocada en el ámbito rural a un gigante global en seguros de autos, vida, hogar y servicios financieros, con presencia directa en más de 40 países y miles de oficinas.
2. Evolución del logotipo: de lo tradicional a lo moderno
A lo largo de su historia, el logotipo de Mapfre ha sufrido múltiples variaciones (unas 16 modificaciones desde 1933), reflejo de los distintos momentos estratégicos y evolutivos de la compañía.
Los cambios más destacados incluyen:
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El trébol, símbolo icónico de Mapfre, que ha acompañado a la marca durante gran parte de su evolución.
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El uso del círculo alrededor del trébol, que se mantuvo durante décadas para reforzar unidad y solidez.
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La tipografía en mayúsculas, que durante muchos años reforzó la presencia institucional del nombre MAPFRE.

3. El rebranding de 2026: por qué y cómo
En su última gran actualización, Mapfre ha apostado por:
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Actualizar la imagen del trébol para que sea más libre, abierto y flexible, eliminando el círculo que lo rodeaba.
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Pasar de mayúsculas a minúsculas en el nombre “mapfre”, con el fin de transmitir cercanía, modernidad y una relación más directa con sus públicos.
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Mantener el color rojo como signo distintivo, reforzando continuidad con su legado visual.

Este rebranding no es un simple retoque estético: responde a la necesidad de la compañía de adaptarse a un contexto tecnológico y social en constante cambio, donde la coherencia global y la capacidad de comunicación en múltiples canales (desde oficinas físicas hasta plataformas digitales) es fundamental.
La transformación de la imagen corporativa incluye además una nueva tipografía exclusiva y un sistema visual moderno que se implementará gradualmente en los próximos tres años, afectando a miles de sucursales y activos de la marca en todo el mundo.
4. El valor estratégico del cambio
Según Mapfre, este rebranding busca transmitir mejor su esencia como marca cercana, humana y preparada para el futuro, a la vez que reafirma su propósito y compromiso con los clientes en un entorno globalizado y competitivo.
Además, la aseguradora ha lanzado una campaña global de comunicación que acompaña este cambio visual, con inversiones millonarias destinadas a reforzar el posicionamiento y conocimiento de la nueva identidad.
Evolución con sentido, legado y futuro
El rebranding de Mapfre no es solo una actualización de logotipo: es la culminación de una larga trayectoria que comenzó hace casi un siglo y que sigue evolucionando para responder a las exigencias del mundo actual. Con un diseño más accesible, flexible y global, la nueva identidad busca reforzar la proximidad con el cliente y la coherencia en todos los mercados donde opera, sin perder de vista su legado histórico.
Este cambio estratégico sitúa a Mapfre en una posición sólida para afrontar los retos del futuro, combinando tradición y modernidad para seguir siendo una marca relevante y confiable en el sector asegurador a nivel mundial.

